La comunidad Maker: Creatividad emergente

El ser humano es creativo de manera natural, es por ello que nuestra civilización ha evolucionado tan rápidamente. Y la historia tiene mucho qué contar acerca de ello.

New York Times · John Hendrix

New York Times · John Hendrix

Nos remontaremos atrás en la historia lejana y reciente para entender de dónde viene el movimiento maker.

La artesanía, de la que tenemos vestigios desde la prehistoria, junto con el arte y la creatividad se desarrolla dentro de la economía hasta la revolución industrial. A partir de ahí, la industrialización y la producción en masa sustituye irremediablemente el tipo de comercio en el mundo desarrollado. La creación queda entonces relegada al mundo del arte y al pequeño reducto de artesanos que han sobrevivido paralela y cada vez menos fructíferamente en el sistema capitalista.

En los años 60 un grupo de personas con una filosofía muy apartada de la realidad socio-económica predominante intentó realizar su sueño social, ecologista, pacífico y libertario, rechazando el consumismo, viviendo de manera simple y dedicando gran parte de su tiempo a la creatividad. Desarrollaron una rica cultura de artesanía, música y arte. Fue el llamado fenómeno hippy.

Aquel movimiento utópico, como muchos otros, no encontró cabida en el floreciente capitalismo que no dejó espacio a ninguna otra posibilidad de mercado. Los hippies intentaron basar su propia economía en el intercambio de artesanía, conocimiento, invirtiendo muchas veces su tiempo libre en el voluntariado y forjando su propia filosofía del bien común.

Aquellos tiempos forman parte de la historia y se diluyeron entre otros corpúsculos donde se intentaron forjar otros métodos de producción y otras vías de distribución alternativas a las habituales.

En nuestros días y en silencio, dentro de muchos hogares, talleres, oficinas y universidades está creciendo con gran fuerza un movimiento que, en cierto modo, bebe de aquella filosofía ancestral del intercambio, tanto en el ámbito técnico, como en el industrial y del conocimiento. Aprovechando todas las oportunidades que ofrecen la red y los medios técnicos de última generación, sin olvidar que vivimos dentro de un mercado capitalista (en contrapartida al movimiento hippy), están cambiando las reglas del juego: Son los makers. Creen en la cooperación más que en la competitividad, en el crecimiento personal a través de la creación, en el desarrollo sostenible a través del conocimiento de los medios de producción. Para ello fundan espacios de co-working y fab-labs en antiguos talleres, en universidades, en industrias en desuso, en espacios abandonados y rehabilitados: Verdaderos laboratorios compartidos para el trabajo, la cooperación, la experimentación y el desarrollo de proyectos comunes donde se encuentran cortadoras láser, impresoras 3D de prototipado rápido, máquinas de control numérico, etc…

El mundo del software y hardware también se ha movido entre líneas. El movimiento open-source, cuya filosofía de cooperación para el desarrollo de aplicaciones informáticas ha permitido llegar a millones de usuarios que no tienen la posibilidad de adquirir aplicaciones comerciales, ha creado programas alternativos a los del mercado y de “código abierto”. De este modo  una aplicación codificada en cualquier lugar del mundo, pasa por multitud de programadores de todo el planeta y es mejorada y adaptada continuamente a las diferentes plataformas informáticas. El movimiento open-source es sin duda todo un ejemplo de cooperación internacional que ha conseguido una alternativa real y muy efectiva a las aplicaciones comerciales de pago.

El proyecto Rep-Rap comenzó con la idea de crear una máquina capaz de autorreplicarse a sí misma. Nacieron las impresoras 3D RepRap. E inmediatamente después una enorme comunidad internacional ha desarrollado impresoras 3D desde placas Arduino y utilizando piezas impresas en 3D con estas máquinas, haciendo realidad la primera idea sobre la autorreplicación.

En el seno del movimiento maker y dentro de esa misma filosofía open-source nació Arduino: se trata de una asequible placa programable (existen varios modelos adaptados a diferentes finalidades) con un microcontrolador que permite infinidad de aplicaciones a través de sensores. La programación de la placa resulta accesible para cualquier aficionado, ya que se usa un lenguaje de programación simple y muy adecuado. Existe tal ingente información acerca de este dispositivo que el usuario novato puede abrumarse. Sin embargo animamos a cualquier aficionado a introducirse en este mundillo de la electrónica: nunca había sido tan fácil iniciarse a través de toda la documentación, a través de los cursos en la red o los que se organizan presencialmente en multitud de ciudades.

Raspberry Pi es un microordenador en miniatura, accesible a cualquier intrépid@ aprendiz que quiera sumergirse en el mundo do-it-yourself (DIY). Su software está basado en un núcleo linux y es capaz de procesar a 1GHz a un competitivo coste entre 25 y 35$. Una verdadera oportunidad para iniciarse. Más info en su revista digital The MagPi.

Raspberry Pi

Raspberry Pi · Foto de ohmycool.com

Para conocer más, podéis indagar en los sitios web de los fab-labs, públicos y privados, que están surgiendo dentro de la comunidad maker de España:

·En Madrid, Makespace y La Nave.

·En Barcelona RepRapBCN, Makers of Barcelona o el Maker Convent Formalab.

·En el País Vasco, Bilbao Makers.

·En Sevilla, dentro de la Escuela Superior de Arquitectura, Fab Lab Sevilla.

·En Valencia, Universidad Politécnica, Fab Lab Valencia.

·En Zaragoza, Arduteka.

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